Causas, consecuencias y cómo recuperar la visión
Hace unos días, mientras investigaba para la próxima guía de Mimethic, leí por primera vez el término ‘Ceguera a las plantas’. Como soy de dispersión fácil, tuve que dejar lo que estaba haciendo y buscar más sobre eso. Según el artículo que encontré, “La ceguera vegetal o ceguera a las plantas es una forma de sesgo cognitivo propuesta informalmente, que en su sentido más amplio es una tendencia humana a ignorar las especies de plantas.” Qué tontería, pensé.
¿A quien no le gustan las plantas? A mí me gustan las plantas, tengo plantas en casa, pero me puse a pensar en el último viaje que hice a la naturaleza, recorriendo las sierras de la Alpujarra para escribir la guía. Recuerdo atravesar el puerto de la Ragua, zigzaguear por las carreteras de subida y bajada de la montaña, ver barrancos, rapaces y mariposas, y hasta tuve un encuentro fortuito con un corzo.
Pero por mucho que me ponía a pensar y deshacer mis pasos, no recuerdo ni una sola planta de las que vi. No recuerdo qué aromas desprendían, ni cuáles servían de alimento para los insectos, así que supongo que eso es a lo que se refería la “ceguera de plantas”.
Si esto tiene nombre, está claro que no puede ser la única a la que le pasa, pero ¿por qué sucede esto? ¿qué implicaciones tiene? Pues aquí van algunas de las causas que he leído y otras sobre las que he reflexionado.

CAUSAS
- Falta de movimiento: A diferencia de los animales, las plantas suelen ser estáticas o tener movimientos muy lentos, lo que hace que pasen más desapercibidas en un entorno dinámico.
- Priorización de lo que se percibe como amenaza o recurso directo: Históricamente nuestra atención tiende a centrarse en lo que consideramos una amenaza o una fuente inmediata de alimento. El papel fundamental de las plantas como sustento de toda la vida puede ser menos directo en nuestra percepción cotidiana.
- Menor familiaridad y educación: En general, la botánica y el conocimiento de la flora local no suelen tener la misma presencia en la educación que la zoología, lo que dificulta nuestra capacidad para identificar y apreciar las plantas.
- ‘El verde es solo verde’: Tendemos a agrupar la vasta diversidad del reino vegetal bajo la etiqueta genérica de ‘verde’ o ‘vegetación’, sin reconocer las innumerables especies, formas y funciones que existen.
CONSECUENCIAS
- Subestimación del rol ecológico: Ignoramos su papel crucial en la producción de oxígeno, la captura de carbono, la formación del suelo, la regulación del agua y como base de la cadena alimentaria que sustenta a toda la vida, incluyendo a las mariposas que revoloteaban a mi alrededor en la Alpujarra, buscando néctar de flores específicas que ahora no logro recordar.
- Dificultad para la conservación: Si no somos conscientes de las plantas y sus necesidades, es menos probable que nos preocupemos por su protección y la de sus hábitats, poniendo en riesgo especies que quizás ni siquiera sabemos que existen.
- Pérdida de conexión con la naturaleza: Al no percibir la riqueza del mundo vegetal, nuestra conexión con los entornos naturales se ve disminuida, perdiendo una parte esencial de su belleza y complejidad.
- Impacto en el turismo responsable: Un turismo que busca valorar y proteger los destinos naturales necesita viajeros conscientes de la importancia de toda la biodiversidad, incluyendo la flora local.
- Pérdida de conocimiento tradicional: Se desvanece el valioso conocimiento que muchas culturas tienen sobre los usos medicinales, alimenticios y culturales de las plantas.
Por eso me he propuesto un reto, que te propongo a ti también. La próxima vez que salgas al campo, a la montaña, o incluso a la playa lleva una libreta pequeña y presta mucha atención a todas las plantas que veas por el camino (no vale solo mirar los árboles) y pregúntate cómo se llama, cuál es su función en el entorno que ves. Quizá es un simple hierbajo o quizá es el alimento del que se nutre una mariposa que sólo vive en tu zona.
¿Te sumas?
¡Atenta a la próxima guía de Mimethic, porque tendremos esto muy en cuenta!